El proceso de construir un hábito se divide en cuatro simples pasos que conforman un circuito de retroalimentación neurológico continuo, conocido como el Ciclo de los Hábitos.

Estos cuatro pasos, fundamentales en el método de James Clear para desarrollar hábitos, se correlacionan con las Cuatro Leyes del Cambio de Conducta:
| Etapa del Hábito (Fase) | Paso (El Hábito) | Ley del Cambio de Conducta |
|---|---|---|
| Fase del Problema | 1. Señal | Hacerlo Obvio |
| 2. Anhelo (Deseo) | Hacerlo Atractivo | |
| Fase de la Solución | 3. Respuesta | Hacerlo Sencillo |
| 4. Recompensa | Hacerlo Satisfactorio |
A continuación, se detalla cada uno de los cuatro pasos:
1. Señal (Hacerlo Obvio)
La señal es la primera de las cuatro etapas de los hábitos. Es el disparador que inicia la conducta en el cerebro, actuando como una pequeña porción de información que anticipa la recompensa. La mente continuamente analiza el ambiente interno y externo para localizar pistas de dónde se localizan las recompensas.
Para crear un buen hábito, la Primera Ley del Cambio de Conducta es Hacerlo Obvio.
2. Anhelo o Deseo (Hacerlo Atractivo)
El anhelo (o deseo) es el segundo paso y representa la fuerza motivacional detrás de cada hábito. Sin un cierto nivel de motivación o deseo, no habría razones para actuar. Es importante destacar que lo que se anhela no es el hábito en sí mismo, sino el cambio de estado interno que este produce (por ejemplo, la sensación de tener la boca limpia en lugar del acto de cepillarse los dientes).
Para crear un buen hábito, la Segunda Ley del Cambio de Conducta es Hacerlo Atractivo.
3. Respuesta (Hacerlo Sencillo)
La respuesta es la acción o el pensamiento que se realiza, que constituye el hábito en sí. Que la respuesta ocurra depende de cuán motivado se esté y de cuánta tensión o resistencia esté asociada con la conducta. Si una acción requiere un esfuerzo físico o mental mayor al que se está dispuesto a invertir, no se realizará.
Para crear un buen hábito, la Tercera Ley del Cambio de Conducta es Hacerlo Sencillo. Esto implica que, para dominar un hábito, la clave es empezar con la repetición del mismo, no con la perfección.
4. Recompensa (Hacerlo Satisfactorio)
La recompensa es el paso final. Esta satisface el anhelo y, crucialmente, enseña al cerebro que la acción vale la pena ser recordada y repetida en el futuro. La recompensa satisface el anhelo y, finalmente, queda asociada con la señal que desencadena el ciclo.
Para crear un buen hábito, la Cuarta Ley del Cambio de Conducta es Hacerlo Satisfactorio.
El circuito de retroalimentación:
Estos cuatro pasos —señal, anhelo, respuesta y recompensa— forman el circuito de retroalimentación neurológico que te permite crear hábitos automáticos. Si la conducta resulta insuficiente en cualquiera de las cuatro etapas, el hábito no se convertirá en un hábito. La función primordial de los hábitos es resolver los problemas de la vida utilizando la menor cantidad de energía y esfuerzo posible.