Intro L02: Introducción

5. La Ley de la Homeostasis: Tu Equilibrio Dinámico
Nosotros enfrentamos cambios constantes en el ambiente, pero tú te mantienes estable gracias a la homeostasis. Este es el estado de equilibrio interno que tu cuerpo defiende a capa y espada.
Tu cuerpo funciona principalmente mediante bucles de retroalimentación negativa. Si tu nivel de azúcar sube, tu páncreas libera insulina para bajarlo; si tienes frío, tus músculos tiritan para generar calor. Solo en casos excepcionales, como el parto o la coagulación de una herida, tu cuerpo usa la retroalimentación positiva, intensificando una respuesta hasta llegar a un punto final.
6. El «Segundo Cerebro»: El Eje Intestino-Cerebro
Un concepto vital para tu generación es el Eje Intestino-Cerebro. Tu intestino tiene su propio sistema nervioso independiente con 100 millones de neuronas.
Tú debes cuidar tu microbiota (los billones de bacterias en tu vientre), ya que ellas producen el 95% de la serotonina de tu cuerpo, la hormona que estabiliza tu estado de ánimo y felicidad. Nosotros solemos separar la salud mental de la física, pero tú ahora sabes que lo que comes impacta directamente en cómo te sientes y cómo piensas.
7. Por qué debes mantenerte sano y activo
Nosotros a veces abusamos de la «capacidad de reserva» de nuestro cuerpo. Tú puedes vivir con un solo riñón o un solo pulmón, y tu hígado puede regenerarse incluso si pierdes dos tercios de su masa. Sin embargo, esa robustez tiene un límite.
Un pequeño daño en una arteria vital del cerebro puede dejarte incapacitado para hablar, y un leve deterioro en el tejido eléctrico del corazón puede ser fatal. La salud es el reflejo de una homeostasis exitosa.

8. Un nuevo paradigma de la salud se impone

Actualmente, son muchas las voces de expertos que, como el Doctor William Tiller, de Stanford, están alertando acerca de la necesidad de mutar el actual paradigma «material físico» de la ciencia médica moderna a uno «material etéreo», donde se investiguen, con rigor, los campos etéreos que influencian la salud y que la medicina moderna desconoce.

Este científico, en el prólogo del libro Vibrational Medicine (de Richard Gerber, 1988, luego traducido al español en 1993, bajo el título: La curación energética), expone el paradigma «einsteniano», en su aplicación a la medicina vibracional, considerando a los seres humanos como redes de campos complejos de energía, en interfaz con los sistemas físico-celulares. Afirma que: «la ciencia y la medicina tradicionales de Occidente consideraban que los organismos vivientes funcionan, en líneas generales, con arreglo a la sucesión siguiente de reacciones-ecuaciones».

Cuando un organismo no funcionaba correctamente, se atribuía la causa a defectos estructurales del sistema, que serían consecuencia de desequilibrios químicos. Y, si bien se admitía que la homeostasis, a nivel químico, podía depender de alguna relación con una energía estructural situada a un nivel más profundo del organismo, no se intentó precisar con mayor claridad esa relación.

Últimamente, en cambio, vamos adquiriendo conciencia de las interacciones entre los estados químicos y los campos electromagnéticos. Investigaciones neuropsiquiátricas han demostrado que, mediante pequeñas corrientes eléctricas entre determinados puntos del cerebro, se producen los mismos cambios de conducta, observados con ciertos productos químicos de acción estimulante específica. La aplicación de corrientes continuas de muy baja intensidad superficial sobre leucocitos in vitro estimuló la regeneración celular, mientras que valores de mayor densidad producían la degeneración de las células.

Los estudios de este género se han aplicado a la curación de las fracturas óseas en animales y seres humanos. Así pues, y aunque todavía no hemos entendido con claridad de qué maneras los campos eléctrico y magnético influyen sobre el metabolismo celular, parece evidente que la ecuación I debería sustituirse por:

Un caso que ilustra esta segunda es la ley de Wolf de los cambios de la estructura ósea, que dice que: «al aplicar a un hueso una tensión no uniforme, durante un tiempo prolongado, ese hueso desarrollará nuevas trabéculas, exactamente, en los lugares necesarios para dar sustento máximo a la nueva distribución de tensiones.

Se demuestra así el vínculo inconsciente entre: Mente <-> Estructura y Función.

Es decir, se ha demostrado, desde hace muchos años, de qué modo la energía sutil de los pensamientos y emociones modifica la química del cuerpo y algunas funciones autónomas, como la temperatura de la piel, el dolor o la regeneración de los tejidos.

Por lo tanto, para completar la ecuación es preciso incorporar las energías sutiles, como muestra el siguiente cuadro, que configura la Ecuación 3:

De este modo, aparecen dos niveles diferentes: de química y de energía, operando en dos marcos diferentes de referencia espacio-temporal.

Asimismo, Geber expone respecto a la medicina vibracional que esa perspectiva teórica se basa en la convicción de que el orden molecular del cuerpo físico, en el fondo, no es más que una retícula compleja de campos de energía entrelazados. Y esa retícula energética, que representa el sustrato físico-celular, recibe organización y alimentación de otros sistemas energéticos «sutiles», que son los que coordinan la fuerza vital con el organismo

Existe, pues, una jerarquía de sistemas energéticos sutiles que coordinan las funciones electrofisiológicas y las hormonales, así como la estructura del cuerpo físico a nivel celular. Es en estos niveles sutiles, fundamentalmente, donde tienen sus orígenes la salud y la enfermedad. Estos sistemas exclusivos de energía son afectados, en gran medida, por nuestras emociones y por el nivel de equilibrio espiritual, tanto como por factores nutricionales y ambientales. Las energías sutiles modifican los patrones de reproducción celular tanto en sentido positivo como negativo.

Es apasionante leer estas afirmaciones porque representan la evidencia de que las enfermedades no son cuestiones fortuitas que ocurren por hechos ajenos a la persona, sino que dependen de los campos sutiles y del propio campo magnético de la persona, que, a su vez, es influido por sus pensamientos, emociones, alimentación y estilo de vida, fundamentalmente, así como por su consciencia y el sentido que atribuye a su existencia.

Y referirse al cuerpo energético es referirse igualmente a los campos de energía sutil y a los llamados cuerpos sutiles, siendo el aura el campo de energía que se irradia alrededor del cuerpo.

Hay múltiples clasificaciones, pero, en general, existe cierto consenso en identificar siete capas o «cuerpos áuricos» y, cada uno de ellos parece corresponder con un nivel de consciencia. Es preciso saber que cada capa es la expresión y la parte individual de un «campo» colectivo.

Se está de forma permanente en contacto con el entorno propio, lo que implica frecuentes intercambios con el mismo. Cada capa posee una cierta independencia con respecto a dichos intercambios.

Los pensamientos y todas las emociones presentan una proporción variable que se transmite a nuestro entorno en forma de un arco iris lleno de color.

Las capas áuricas son las siguientes: física, etérea, vital, astral, mental inferior, mental superior y espiritual.

Las tres primeras auras o capas también son conocidas, de forma genérica, como «el aura de la salud», ya que reflejan las motivaciones fundamentales de la salud física de cada uno de nosotros y el funcionamiento de nuestra personalidad.

Las emanaciones de estas capas son de gran utilidad para estudiar la salud física de cada uno de nosotros, aunque escapa del objetivo de estas páginas el entrar en detalles al respecto.

Tú tienes la responsabilidad de actuar:
1. Muévete: El ejercicio activa tu sistema respiratorio y cardiovascular, mejora tu densidad ósea y ayuda a regular tu glucosa.
2. Aliméntate con conciencia: Tu dieta moldea tu microbiota, lo que a su vez protege tu salud mental y previene enfermedades neurodegenerativas.
3. Gestiona el estrés: El estrés crónico altera la permeabilidad de tu intestino, permitiendo que toxinas entren a tu sangre (leaky gut) y causen inflamación sistémica.

Tu cuerpo es un sistema de sistemas. Ningún órgano trabaja solo. Tú eres el director de esta orquesta; asegúrate de que cada músico tenga lo necesario para tocar su mejor nota.

Archivos de ejercicios
SM Ruta Cuerpo 01 Intro (pdf)
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